Exequias de Monseñor Cástor Oswaldo Azuaje descansan en la Catedral «Nuestra Señora de la Paz» de Trujillo.

El Episcopado venezolano y la Diócesis trujillana llevaron a cabo la misa exequial en honor a Monseñor Cástor Oswaldo Azuaje desde la Catedral de Trujillo, quienes bajo una ceremonia íntima con autoridades regionales, rindieron tributo a la importante autoridad religiosa del estado, quien partió al encuentro con el Señor, el pasado 8 de enero.

En la eucaristía estuvieron presentes miembros del episcopado a nivel nacional, acompañados de una representación del clero y la feligresía, además de un pequeño grupo de familiares y amigos que acompañaron los restos mortales de Monseñor a su sitio de descanso.

Los miembros de la Diócesis trujillana recordaron aquel 1 de junio del año 2012, cuando Monseñor Castro Oswaldo tomó posesión solemne de la diócesis del estado Trujillo en dicho recinto catedralicio en medio de gran júbilo colectivo.

Resaltaron que al inicio de su ministerio episcopal prometió darle continuidad a la obra de Monseñor Vicente y lo hizo, hizo suyo el lema episcopal de su predecesor con fe a los hermanos trujillanos.

Entretanto, muchas fueron las cualidades humanas y sacerdotales de Monseñor Cástor Oswaldo Azuaje, que adornaron su ministerio episcopal de las cuales da testimonio toda la feligresía.

Asimismo,  como iglesia que peregrinó en los esquemas del evangelio, miembros del Episcopado de Punto Fijo, agradecieron a Dios lo cual mediante su providencia e infinita misericordia dispuso que en su momento, Monseñor Cástor Oswaldo Azuaje fuera el padre y pastor de Trujillo durante estos últimos 8 años.

Es importante resaltar, que luego de su partida a la casa del Señor, han sido innumerables las muestras de afecto, pesar y solidaridad provenientes de sus hermanos obispos, diócesis del país, congregaciones, comunidades religiosas, organizaciones eclesiásticas, instituciones públicas y distintas personalidades. El presbiterio diocesano junto a los familiares del obispo y la Diócesis en general agradecieron la fraternal cercanía que tenían y preservaron para la autoridad religiosa del estado.

También, es de resaltar que durante los 8 años que se mantuvo al servicio de la iglesia y feligresía trujillana cumplió sus servicios como presidente de la Comisión Episcopal para la vida consagrada y miembro de algunas comisiones en el área religiosa.

Es de destacar que dicha ceremonia se llevó a cabo cumpliendo las medidas de bioseguridad para prevenir contagios ocasionados por el covid-19. Sus restos mortales descansan en la Catedral Nuestra Señora de la Paz del municipio capital.

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