El covid-19 es un virus, no un juego.

Angustia, temor a lo incierto y tristeza, son algunos de los sentimientos que pueden definir el estado de ánimo ante la presencia de un virus que día a día causa estragos externos e internos. Pero más allá del ámbito emocional, está la discriminación, señalización,  y el llamado enjuiciamiento social, propio de los pueblos conservadores.

Eduardo Terán y su hermano Omar, son claro ejemplo de ello, al ser los primeros testigos del covid-19 en el estado Trujillo; oriundos del municipio Boconó; donde se encendieron las alarmas luego de la confirmación oficial del  primer caso. Desde mucho antes, esta noticia ya circulaba por las redes sociales con fotos y datos específicos que atentaban contra la integridad del afectado.

“Me vine el 14 de abril a Venezuela, estuve casi un año y cuatro meses en la frontera entre Ecuador y Perú, allá trabajé en lo que fuera, vendiendo helados en la calle y así…días después de haber llegado a Boconó me diagnosticaron coronavirus. Los primeros días tuve gripe y tos, por lo que me tomé un jarabe y se me pasó, o sea estaba asintomático, pues. Después me puse mal y me llevaron al CDI, allá parece que uno se va a volver loco de tanto encierro”, relató Eduardo Terán, quien inconscientemente, condujo el virus hacia su núcleo familiar más cercano.

Igualmente, Omar narró la experiencia tan dolorosa que vivieron en carne propia; producto de un virus que aceleró la partida física del pilar de la familia, el señor Fabián Terán. ”Mi hermano llegó el 18 de abril; lo saludamos, le dimos la bienvenida normal.  Él tenía una gripe,  y la asociamos al cambio de clima y a la quema indiscriminada que estaba ocurriendo en Boconó (…) cuando papá se agravó y lo llevamos al centro médico. Allá le hicieron las placas, y después de tanto indagar  nos preguntaron sí un familiar había llegado del extranjero, y dijimos que mi hermano”.

Aseguró que su padre, padecía afección respiratoria, diabetes, “y sufría de los nervios, entonces eso también afectó, porque el estado de ánimo influye en eso del covid-19”.

Tras la despedida del señor Fabián Terán, que según reporte oficial del sistema de salud, murió por complicaciones asociadas a su enfermedad de base y el coronavirus, los demás miembros empezaron a vivir los prejuicios sociales.

“Fue muy fuerte, como será que la gente no pasaba por el frente de la casa, porque decía: ahí viven los que tienen el virus ese. Hasta los amigos de uno ponen trabas al momento de hacer un favor”, expresó Omar.

Entre tanto, destacó que en los centros de aislamiento, fueron atendidos al 100%. “Estando allí recibíamos el desayuno, almuerzo, merienda y cena; mucha comida más bien. Nos hacían chequeos, electrocardiogramas, y a cada ratico nos preguntaban cómo seguíamos; qué sentíamos; los médicos y enfermeras pendiente de nosotros”.

Llamado a la conciencia

Luego de pasar por el proceso de recuperación y casi dos mes de aislamiento, Enrique y Omar, coincidieron en el llamado a la conciencia ciudadana; a usar adecuadamente el tabocas, e implementar las medidas preventivas, “porque el coronavirus no es un juego”.

Vale mencionar que los hermanos Terán, bajo la iniciativa del mandatario regional, relataron su experiencia durante la emisión 223 del programa Al Día Con Rangel Silva, este miércoles.

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